lunes, 18 de mayo de 2009

Algo de poesía, de insomnio


Sorprendo a mis ángeles
y a mis demonios en mi cama
Sólo el flexo encendido

Comparten un corazón lleno de poros
ya hecho migas
que reposan en un plato blanco,inmaculado

Todos tienen sangre
en las manos, los labios, las uñas,
los dientes

Entonces, sólo entonces, les apunto entre las cejas
con mi mano-revólver
cierro el ojo izquierdo
y aprieto el gatillo.

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Ellos son los auténticos
ángeles de los callejones
Los que se inyectan su dosis sentados
contra la pared de un edificio en obras,
y miran al cielo y sonríen,
sonríen porque se saben libres.

Ellos hacen de la vida un campo de batalla
rebosante de drogas de enfermedades
de putas y putos de trabajos inmundos
de folios, de tinta.

Algunos tienen cámara, otros
simplemente pintan con su sangre
o con su meado o con pintura robada
cuadros de insomnio de gente muerta.

Sin pensárselo dos veces.

Sólo ellos los que nos salvan.
Sólo ellos, duros y frágiles.

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